Al hablar del sexo opuesto me refiero al hombre, ya que soy una fémina, es por eso que vengo a sacar mi mas intimo sentimiento hacia ellos, desde pequeña he tenido mucho cariño y admiración a la figura masculina, crecí con mi abuelo, desgraciadamente solo 4 años de mi vida, pero influyo tanto en mí su personalidad, que hoy en día quisiera volver a tratar con una persona como mi abuelo, un caballero nítido, integro, elegante y sobre todo con los valores bien puestos;  a mi corta edad solo momentos maravillosos tengo en mi memoria con él, un hombre caballeroso, de poco hablar y cuando lo hacía, eran conversaciones cultas y de alto interés, no recuerdo a mi abuelo haciendo dramas, siempre lo recuerdo como un hombre serio, cariñoso, duro como roble que cuando estaba conmigo era un dulce girasol que me dio tanto cariño y amor, que hoy a mis apenas 21 años lo extraño tanto, que es tan grande el sentimiento hacia él que este texto sale con lagrimas, sentimientos encontrados, por el fuerte amor que siento hacia él, que me es muy duro seguir.

De mi abuelo solo tengo las mejores experiencias de vida, el amor más sincero y tierno que pude conocer, que a pesar de no ser mi abuelo de sangre nunca mendigo su cariño hacia mí, fui su niña, fui la bebe que quiso mucho y que siempre quiso lo mejor para mí, cuando paso el momento de su partida con solo 4 años en mi vida fue un golpe duro, mi familia sabia el gran dolor que se produciría en mí que me mintieron casi por 15 días o más tiempo, yo con mi inocencia lo espera de su supuesto viaje, pero pasaban los días y mi espíritu decaía, en mi pequeño interior me decía que ese viaje era una mentira, siempre fui una niña muy curiosa, así que busque y busque pistas para llegar a la verdad; hasta que un día por la mañana veo un periódico anunciando la muerte de mi abuelo (él era periodista, muy querido por la gente) mi vida en ese momento quedo en blanco, fue un susto tan tremendo que de solo recordar mi piel se encrespa de tal sentimiento.

Recuerdo que ese día fue un golpe duro, toda la tarde pase triste, llorando, llevando ese dolor a tan pequeña edad, sintiendo ese bacillo, sintiéndome desamparada, sola, perdida en el mundo, mi amado abuelo, mi figura paterna había muerto, no sabía qué hacer, sentí como mis días se apagaron, como parte de mi alma se había ido con él, muchos saben el gran dolor que produce la partida de un abuelo; pero siento que mí si me pego demasiado, era mi papa; recuerdo una anécdota de linda con él, cuando pude leer por primera vez, lo primero que hice fue salir corriendo hacia él y mostrarle mi gran avance y ver como él se sentía orgulloso de mi.

Tengo tantos bonitos recuerdos de él, que hoy no terminaría este escrito; que ironía hoy iba a escribir acerca de lo idiotas que son los hombres, sacar de mi interior una frustración que llevo, pero mencione a mi abuelo como punto de referencia y todo fluyo, ya estoy aquí con casi cuatro párrafos hablando maravillas de mi abuelo, de mi papa que tanto extraño, que sorprende que es la vida, nada termina como uno quiere, es cuestión de saber jugar bien en la vida, ser feliz y no permitir que nada te tumbe, saber que mañana será un día distinto (eso me enseño mi abuelo a que “un día nunca se parece al otro”), que al pasar de una hora todo cambia y lo que sentía en estos momentos era odio hacia el sexo opuesto, se convirtió en amor. Me siento liberada, amada y feliz de esto que me ayudo a sanar. QUE VIVA LA LITERATURA Y ESCRIBIR ES LO MEJOR QUE PUEDE EXISTIR. Gracias Dios por permitirme conocer al mejor hombre de mi vida, llevarlo siempre en mi corazón y mientras el este ahí nunca morirá, Te amo papito.

Termino este escrito con los sentimientos a mil y llorando como una niña que era cuando lo conocí.