El origen de este tema es porque visite el centro cultural de España aquí en Nicaragua, celebrando el día de la mujer escritora, fue una charla amena con poetas y escritoras de varias edades, contando sus experiencias en este maravilloso mundo.

Fue un lunes pobrehoso, tenía tiempo de no sentir aquella felicidad desde que se siente bien adentro, tocando tu alma, desde las vísceras, esa satisfacción tan maravillosa, sentí como cuando he estado enamorada, me sentí que estaba en un lugar indicado y era un campo que podía manejar, no podía defenderme o superar por que estoy gateando y no quiero correr, al contrario quiero vivir cada momento como algo mágico.

Visite este 14 de octubre la celebración a la mujer escritora, puedo decirle que quede totalmente satisfecha, yo pensé que esto de haberme metido a querer jugar a escribir ciertos relatos y expresar todo mi interior, sería algo como pasajero, como un fiebre de adolescente, como una moda pasajera, soy una persona muy cambiante que sabe estar en cualquier ambiente, puedo ser flexible en cualquier arte y sentirme inspirada por el momento, por la circunstancias tanto que lo considero mi pasión, pero con el pasar del tiempo me doy cuenta que solo fue una ilusión de mi mente, fue una imaginación que probé y lo hice realidad; pero en el fondo no es lo mío.

Por un tiempo sentí amor a la fotografía, mucho tiempo experimenté buenos ángulos con mi celular, mi imaginación bolo y no es por ser yo, quien creo ese contenido, pero siento que cuando las cosas se hacen con amor surgen de una manera sorprendente, paso el tiempo y deje de tomar foto, después soñaba con cantar, después quise ser diseñadora gráfica. En fin he cambiado de pasiones como de ropa, porque soy una persona con una personalidad, acostumbrada al cambio, soy todo terreno, puedo ambientarme con facilidad y considero que eso ha hecho que me confunda de pasiones y gustos.

Pero el año pasado (2018) tuve la intención de escribir un poema para un  tío que cumplía 84 años para ese año, más sin embargo no era el primero que hacía poemas o escritos, pero sí el que me atreví a sacarlo a la luz por así decirlo, sentí que me llenaba al realizar ese poema, que la inspiración llegó para quedarse.

Desde momento no pare de hacer poemas, relatos cortos, escribir anécdota, sueños, entre muchas ideas que llegan a mi mente, llegan de una forma tan mágica y llena tanto en mí escribir, que estoy decidida a luchar para mejorar cada día, crecer en este terreno tan bello que pudo crear Dios.

Mi sueño más anhelado es realizar una novela, pero como todo ser humano el miedo me paraliza y es cuándo me quedo con relatos y anécdotas vividas o fábulas.