A lo largo de mis 21 años, me considero una chavala valiente, no por halagarme, si no por las múltiples tragedias que he pesado en mi corta pasada por esta vida, que me han hecho creer que soy atrevida con las circunstancias que me ha tocado pasar, una chavala ruda que a la hora del horror reacciono, ya sea de forma responsable o bien algo alocado.

Desde muy pequeña fui bien ruda, grosera, poco femenina o con modales de una niña, siempre me gusto jugar con varones, jugar a lo salvaje, me críe con un hermano que es el ser mas estúpido y sobre todo grosero para jugar, él me enseño a pelear ya que yo era como su hermano menor y no su hermana, jugábamos a las luchas y solo de agarrarnos agresivamente recuerdo que jugábamos.

Con el tiempo fui creciendo y seguía jugando, relacionándome con mas varones que mujeres, al entrar a mi adolescencia, era un desastre, una cara bonita con un vocabulario de camionero, grosera en mis gestos, mano pesada y no podía faltar mis buenos verbos que ni con jabón quitaba mis malas palabras, con carácter fuerte, me enojaba de todo y por todo, le pegaba a los varones, era literal un completo desastre.

Siempre me ha gustado hacer ejercicio, tener un cuerpo sano lo cual me ha llevado a muchas tragedias y esta ultima fue la peor, la ultima es la vencida, al inicio de mis ganas por hacer ejercicio; comencé saliendo a correr en donde resido, mi colonia, salia todas las mañanas a dar una par de vueltas por mi sector, hasta que una mañana un hombre en moto me siguió y me tiro la moto y me apunto con la pistola para que le entregara mi celular, me quede muerta de miedo pero reaccione al instante y salí corriendo, creo de tanta adrenalina que llevaba sentí que corrí super rápido.

Desde aquella experiencia no volví a salir a correr por casi dos años, después de un tiempo ya hasta había olvidado esa tragedia, un día casual decidí salir a correr pero ya no en mi colonia, quería salir a correr a una distancia mas largar, así que decidí salir y el punto a culminar era una rotonda muy transitada por vehículos, iba muy campante, cansada y super sudada; en eso siento que mi cuerpo me manda una señal de alerta, me detengo y comienzo a caminar solo, de pronto siento una mirada, seguí caminando pero ya muy incomoda, apretaba muy duro mi celular y la otra mano el puño por si tenia que agredir, ahora es divertido contarlo, pero en ese momento hasta ganas de orinar me daban, me seguía un hombre, seguí caminando mas rápido y me seguía hasta que le grite al rededor de mucha gente que putas le pasaba siguiéndome que si era ladrón y decidí irme de inmediato, segunda vez que me quieren robar, pero no aprendo.

La tercera es la vencidad y es ahi donde me di cuenta que he tenido vida de gato, ovarios bien puesto, que estuve en situaciones bien riesgosas pero para ser terca como nunca, despues esa segunda situacion, ya habia pasado mucho mas tiempo, ya visitaba un gym para cumplir mis obejtivos, ya no necesitaba salir a correr ni mucho menos llevar mi celular, ya que en los gym ponen musica, pase mucho tiempo visitando, ya casi dos años pero en los ultimos meses ya me era complicado reunir para el mes, asi que decidi desistir, y no hacer por un tiempo, pero ya de pasar un tiempo me empece a subir de peso asi que decidi volver a salir a correr, yo bien terca volvi a salir.

Tercera tragedia, tenia días saliendo a correr por las mañanas, decidí cambiar de rumbo, irme a una zona un poco mas larga para no aburrirme de la rutina, pero fue peor, fue una noche de horror, hice mi rutina corrí, 5 km muerta ya iba de regreso a mi casa, fui a una parada de buses para agarrar mis respectiva ruta y en eso siendo que alguien me puso algo punzante en mi cuello, me tenia bien agarra de los brazos, pero no solté mi celular lo agarre cual era mi alma que se estaban robando, fue un constante jaleo de parte del ladrón, yo gritaba como loca, literal como si me estuvieran matando, a tal punto que la gente de la pista un hombre se detuvo a socorrerme y fue ahí donde salio directo agarrar al ladrón que por suerte tiro mi celular y mis audífonos ; se tiro al cause y fin una historia trágica que ahora si me queda aprendida la lección de no salir sola y mucho menos con celular.