No entiendo y nuca entenderé, pero lo que sí sé, que no sos para mí, no eres mío, ni lo seras, al menos hoy por hoy no te tengo, te deseo pero falta más que desear para tenerte, es tener paciencia, que pasa como una eternidad.

Pierdo las esperanzas, llega la ilusión y vuelvo a caer, caigo en el precipicio de la incertidumbre, me molesta que te quedes todo el día ahí, aunque estés todo el día aun no te tengo, ¿llegará algún día? probablemente sí, pero cuando eso pase ya no importara, ya todo caerá, se dispara, ya no estará el sentimiento, porque he aprendido a no esperar y he depositado mis ilusiones en otros intereses.

Que duro esto de esperar, esperar con aquellas ansias, que llegas a rendirte de tanto dolor que sentiste, estaba cerca de tenerte, pero mi ansiedad me ha ganado, ha podido más lo practico, lo fácil, he creído que nunca lo sera y así fue, mis pensamientos pudieron más que mi eterna paciencia que nuca vi llegar, ahora me insistes y lo único que consigues es ese desinterés que algún día vos sentiste.

Siempre lo dije hasta que se hizo realidad, “ojala un día me tomes en cuenta de verdad y no sea tarde para reaccionar” adiós y espero que en otra vida o en otra oportunidad, no te gane el temor, el miedo es malo pero cuando llega te destroza en mil pedazos y es ahí donde tu mente te atrapa a vivir en el pasado, cuando observas tu fracaso ves como se te fue la vida y no lograste vivirla al máximo, por eso recalco no hay mejor remedio que vivir en el ahora, olvidarte de lo que fue y lo que pudo ser, enfocarte en el camino que estas pisando ahora.