Ocaso divino, cuando caes me abrigas, te contemplo y me deleito, disfruto tus profusos matices, colores vivos, llamativos, te admiro por esa perfecta gama de tonalidades que se compaginan creando en mí, una dicha tranquilidad, me seduces de tanta belleza, te veo y pienso que es un mundo magnifico.

 Llegas colorida, tierna y luminosa te vistes de traje de gala, de vestidura negra con un  degradado de diamantes cual emanas un brillo primoroso, tu mejor accesorio un viento frio y suaves; llenas rincones de momentos mágicos, contigo llega la pasión de la mano de la intimidad, acompañada luego de una silenciosa soledad, te impones largas horas y eres promotora de múltiples acontecimientos.

Contigo el vino sabe mejor y el cortejo se disfruta aun mejor, aunque sea fría y oscuras me acoges y me cuidas, me arropas en tus vestiduras, provocando un  descansar y me alejas de toda realidad, haces que corra la maravillosa imaginación y la vida se apaga por unos momentos en la espera de un nuevo amanecer.

Me llenas, me ilusionas, me apasionas y me inspiras eres triste y sola pero eres la noche que necesito, eres la paz que espero y eres el silencio que anhelo.